Cuando te encontré...
Creo que más allá de nuestro raciocinio, solemos utilizar más nuestra
intuición. Ese mensaje que nos llega más bien de repente, u otras veces de a poco,
ya sea certero o no, pero que sentimos nuestro. Porque parece venir del más
allá. Sin conocer a penas una persona, a la primera recibimos una pequeña
descarga eléctrica que nos dice… sí o no. Es cierto, que todo lo que parece místico nos
emociona y nos gusta.
Aceptamos o rechazamos a personas, con un juicio emocional, tal vez
influenciados por algún que otro factor externo. El me caes bien porque sí, es
esa revelación del alma, que no parece mentir, pero que también puede estar
errada, y hasta contaminada.
Claro que nos puede llamar la atención el físico, o gustar determinadas
formas de vestir, andar o gesticular porque somos bastante visuales, pero en
todo caso eso sería tan solo una pequeña chispa que puede llegar a encender o
no. Yo creo sinceramente que tenemos, o somos capaces de emitir o recibir
llamados de ayuda, buscamos en nuestro alrededor, indagamos, emitimos señales,
y hacemos todo cuanto sea necesario en busca de soluciones a nuestros problemas.
Y ese problema siempre es nuestro yo, ya que no sabemos o no queremos estar
solos, necesitamos compañía.
Ya que no todos hemos nacido dentro de una familia que realmente nos arrope,
apoye y nos guíe en esa difícil tarea de viajar y navegar de la vida. Como
tampoco tenemos una sólida manta que nos proteja y ayude emocionalmente cuando
estamos metidos en un lío, aunque la mejor solución sea huir del problema y
punto. Lo cierto es que siempre buscamos apoyo emocional en nuestro entorno, porque
difícilmente somos capaces de dirigir nuestras vidas sin un sostén emocional externo.
De ahí que crea que en toda relación ya sea esta amorosa o no, existe una tercera
o cuarta persona invisible para nosotros que es quien influye en nosotros en
caso de alguna duda, que provoca esos encuentros que parecen casuales, el estar
en el momento exacto y el lugar adecuado para encontrar a esa persona que necesitas,
o el de alejarte de quién piensas es la solución a todos tus problemas. Por eso
todo es un juego de buscar, y si no sirve desechar, y seguir en la búsqueda hasta
encontrar.
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