Entre cubanos
No recuerdo haber tenido ningún carnicero ruso, checo o alemán, el que nos quitaba algún que otro pedacito de carne, echándole agua para que pesara más, o inventando cualquier tipo de jugarreta para robarle a sus clientes, siempre era un cubano. Quienes les echaban pequeñas piedrecitas a los frijoles, eran bodegueros cubanos, los que pasaban gritando puerta por puerta por toda la cuadra ¡Va a empezar la reunión!!! Cuando hacían los llamados para las reuniones de los CDR, siempre fueron cubanos. No recuerdo que me hayan parado en la calle por mi condición de negro para pedirme documentación e interrogarme en plena calle, y hasta desnudarme en busca de algún dolarcito escondido en algún agujero de mi cuerpo un policía foraneo, siempre fueron policías cubanos. Tampoco tuve la dicha de tener ningún maestro extranjero, siempre todos eran cubanos y hasta los átomos estaban ideológicamente bien definidos, porque así tenía que ser, desde el matutino hasta el último turno de cla...