Entre cubanos




No recuerdo haber tenido ningún carnicero ruso, checo o alemán, el que nos quitaba algún que otro pedacito de carne, echándole agua para que pesara más, o inventando cualquier tipo de jugarreta para robarle a sus clientes, siempre era un cubano. Quienes les echaban pequeñas piedrecitas a los frijoles, eran bodegueros cubanos, los que pasaban gritando puerta por puerta por toda la cuadra ¡Va a empezar la reunión!!! Cuando hacían los llamados para las reuniones de los CDR, siempre fueron cubanos.  

No recuerdo que me hayan parado en la calle por mi condición de negro para pedirme documentación e interrogarme en plena calle, y hasta desnudarme en busca de algún dolarcito escondido en algún agujero de mi cuerpo un policía foraneo, siempre fueron policías cubanos. Tampoco tuve la dicha de tener ningún maestro extranjero, siempre todos eran cubanos y hasta los átomos estaban ideológicamente bien definidos, porque así tenía que ser, desde el matutino hasta el último turno de clase incluían un buen lavado de cerebro, y todo orquestado por nuestros maestros cubanos.

Nuestros queridos Guardafronteras, que protegen nuestros mares y que en repetidas ocasiones han abusado de los que se arriesgan en cruzar el estrecho de la Florida, son cubanos. Todos los que participaron en el hundimiento del remolcador 13 de marzo, eran cubanos. Ya desde muy temprana la revolución, condenaron a muerte por fusilamiento a muchas personas por el simple hecho de pensar diferente, en juicios sumarísimos sin garantía alguna para los acusados, todos los que formaban esos tribunales eran cubanos.

Los que participan en el control por el control del pueblo, no son venezolanos bolivarianos, tampoco coreanos del norte, son todos cubanos, que defienden sus conquistas, sus ideas, estén vendidos o no, lo hacen y son cubanos. Tenemos que reconocer nuestro dilema con seriedad, estamos totalmente divididos. Ustedes se han puesto a pensar en la cantidad de cubanos que apoyan al régimen, cuando la totalidad de la masa, o su inmensa mayoría no quiere a un gobierno, pues lo saca del poder, saliendo a la calle, protestando, pero nosotros los cubanos a lo más que nos atrevemos es a salir del país, y si nos detenemos a pensar un poco, no es por cobardía, es que evidentemente ellos aparentemente son más, y  además tienen el poder. 

Pero por qué los rusos, checos, alemanes y de muchos otros países del antiguo campo socialista salieron a las calles y echaron del poder a sus líderes rojos. Porque ellos no son cubanos, nosotros somos diferentes, para muchos los mejores. Nos quedamos con el cuento de que la revolución se había hecho por nosotros y para nosotros, de ahí que hasta aceptamos la gran diferencia que existe entre cómo viven los altos dirigentes de la revolución y el pueblo, ellos se lo han ganado. Ahora tenemos a un presidente que no creo haya tirado un tiro, pero también se lo merece, ya que fue señalado a dedo, y si Raúl lo decidió está bien.

Yo no es que quiera tirar los guantes y dar por perdida la batalla, pero tengo que reconocer como buen cubano, que la cosa está complicada, aquí en el exilio me he encontrado con compatriotas que no les interesa la política, y es donde me doy cuenta que ellos si han crecido, todos los que hemos salido de nuestra patria porque no nos gustaba el sistema, somos incapaces de regresar, a no ser de turismo, e integrarnos a un sistema que aborrecemos, pero los comunistas no, por eso digo que como especie han crecido y son capaces de emigrar en busca del dinero del enemigo, y siguen siendo comunistas en nuestras narices y hacen uso de la libertad que se brinda aquí o en Europa, viven entre nosotros, y no son músicos ni famosos, simplemente cubanos que hasta viviendo bien en el capitalismo, siguen soñando con el comunismo cubano.

Frank Cañizares

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