Mi Cuba


Mi Cuba libre

Ahora mismo no sé, pero me es difícil pensar si me alegraría o no en caso de que se caiga el comunismo en Cuba, primeramente, no quiero mal interpretaciones, estoy completamente en contra de ese sistema, lo que me preocupa es nuestra sociedad como tal. Es cierto que existen muchos jóvenes que estudian, se esfuerzan y crecen cada día en nuestra patria, como también es cierta la gran cantidad de jóvenes que mantienen una apatía total a la sociedad en que viven y sobre todo a la política. Un vacío que los encierra en el sistema y una forma de vida, no sé si nunca vista, pero al menos, bastante poco conocida. Los jóvenes de todos los países del mundo se preocupan por sus derechos, miran más allá de su actualidad buscando un futuro mejor. Me parece muy bien que se preocupen por los últimos artilugios electrónicos en el mercado, lo mejor de la moda y cosas así propias de la juventud, pero nos estamos pasando un poquito.
Cada día va en aumento la diferencia de clases en Cuba, es decir que para todo aquello que según los revolucionarios se instauró el comunismo en la mayor de las Antillas se ha evaporado, y digo yo, cómo es posible que no pase nada, a nadie le importa, los hijos de los pocos afortunados que han logrado abrir y operar un negocio rentable disfrutan y alardean de sus ventajas ante los demás. Como mismo lo hacen músicos y deportistas de éxito, es el salvase quien pueda.  La solidaridad del cubano tampoco existe dentro de nuestra propia Isla.
El aumento de todo lo negativo crece, ya sea racismo, raterismo, delincuencia, prostitución, vagancia y no sé cuántas otras maneras de vivir ¨fácil¨ se han venido practicando en Cuba, y hasta engendrado en nuestra tierra caliente. Y lo más curioso es que intentamos exportar nuestra forma de vida. Ya somos famosos en los fraudes con tarjetas de créditos, a medicare, aseguradoras y otras cosas más. Es decir… salimos de la opresión, del comunismo que no nos deja crecer, progresar, trabajar para apoyar a nuestras familias, y cuando llegamos a puerto seguro, a donde sea el país libre que nos ha acogido, vamos y hacemos más de lo mismo. No puedo creer que todo sea culpa del comunismo y de los hermanos Castro, alguna responsabilidad nuestro comportamiento debería tener.
Cuando cruzamos el charco… ya sabemos lo que pasa, al parecer desde aquí vemos mejor, y criticamos y exigimos todo cuanto acontece por allá, olvidando que somos bien complicados, tenemos tantas influencias externas, bueno… no tan externas, eso del que no tiene de Congo tiene de Carabalí, no es tan así… nuestros ancestros españoles, ingleses y hasta chinos, por solo nombrar algunos, ahí están. Y claro que no somos sui géneris, tal vez algo diferente a otros latinos, pero no superiores.
Más que nada le temo al cambio, porque no sé quiénes serán nuestros políticos, saldrán de allá o de aquí o del más allá, quienes serán los maestros de nuestros hijos, los mismos adoctrinados de ahora, o llevaremos a los más listos de aquí. El orden público, sí nuestra policía, al menos en Ciudad de la Habana deberíamos enviar a los orientales a sus pueblos y contratar a no sé quién. De nuestras Fuerzas Armadas como que no quiero ni hablar, ahora mismo son los dueños lo mismo de tanques, barracones, tiendas, hoteles, paladares y muchos negocios más, cómo suplantaremos eso.
En una Cuba libre abriríamos más cárceles para encerrar a los actuales verdugos o echamos todo al olvido y comenzamos la construcción de una nueva sociedad, perdonando a todos y cada uno de esos que torturan, que pegan, vigilan y humillan constantemente a Las Damas de Blanco, y a todos los que de alguna manera han tenido el valor de alzar sus voces en contra del sistema que los oprime. Por eso hoy no veo la salida hacia la democracia, cómo le podemos exigir a familiares de presos políticos, de balseros que dejaron sus vidas intentando la huida, a toda esa gente que desde Oriente hasta Occidente se agrupan y forman pequeños núcleos en busca de libertad, que olviden todo cuanto sufrieron y que les sonrían y traten con respeto a sus vecinos chivatones y a todo aquel que le hizo daño, que por el bien de la patria tienen que olvidar y perdonar.
Como tampoco sé qué hacer con toda esa gente que no son militares, ni siquiera chivatos, pero creen ciegamente en ese sistema, y los defienden a capa y espada. De hecho, para los que piensan que todos estamos en contra de la revolución y obligados, no es así… son muchos los que por diferentes motivos y sin recibir ni si quiera prebendas, están ahí siempre a su lado, llenando todos los actos políticos, haciendo trabajos voluntarios, en fin… entregados en cuerpo y alma a sus gobernantes. Son ese bulto silente que los apoya, que aunque la mayoría de ellos se favorece de algún que otro familiar en el exilio, no saben vivir sin sus domingos de la defensa, las reuniones y guardias de los CDR, pero que en nuestra sociedad tienen su peso.
He soñado mucho con que ese día llegue, y no es que crea que no seremos capaces de vivir en libertad y crecer como lo han hecho muchos países que han salido de dictaduras, pero qué hacemos con toda esa gente que aún hoy día apoya el desmadre que tenemos, no quisiera que nuestras calles se conviertan en ríos de sangre ni tampoco dividirnos usando muros y creando fronteras entre fieles al comunismo y amantes de la libertad por toda la isla. Tan solo quiero a mi Cuba libre.

Frank Cañizares

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