La otra mitad
La que está contenta, la que no ve en ningún momento cuánto los han
utilizado, esa otra mitad que se entrega cada día en nuestro país, la que no
teme a lo que pueda suceder el día de mañana con tantos inventos y parches que
suelen poner sus gobernantes para continuar en el poder, a todos esos que
siguen a raja tabla todas las metas propuestas por el partido comunista cubano.
Esos que se emocionan con el guerrillero heroico, a todos esos que traicionaron
a familiares y amigos que desde el comienzo se dieron cuenta del engaño, por
estar a favor de un régimen que los limita y controla cada día, cada segundo de
sus vidas.
Por supuesto que no todos los cubanos debemos tener la misma inclinación
política y mucho menos pensar igual. Todos los cubanos que hemos abandonado la
isla por los motivos que fuesen somos traidores, gusanos y toda ofensa que se
les ha ocurrido, pero ahora necesitan nuestro dinero y aunque siempre con
alguna que otra zancadilla nos reciben con los brazos abiertos.
Esa otra mitad que aun desea ver sus calles inundadas de verde olivo, con
banderas rojas hondeando, los que desean amanecer con domingos rojos, llevando
pancartas revolucionarias y entre mítines y discursos hasta llegar a casa a
inventar qué comer e ir a la cama para el día siguiente despertar entre
consignas y vítores otro día más.
A esa otra mitad que no nos quiere reconocer como cubanos, que tan solo
quiere nuestro dinero por no tener otra solución, pero que no nos traga. Por
qué… no nos dejan de odiar, por qué no utilizan el talento colectivo, el hecho
de haber salido de la isla no quiere decir que no la amamos, solo tienen que
ver las remesas que enviamos aun conscientes de cuanto perdemos, de los precios
abusivos que sus adorados gobernantes les cobran, nosotros seguimos mandando,
los seguimos bancando porque somos también cubanos, la inclusión nos hará más
grande, más prósperos.
A esa gran otra mitad, llena de profesionales, de gente linda por dentro y
por fuera, gente bella y entregada a un proyecto mentiroso, ilusorio y carente de
sentido. Cómo es posible que desde el exilio trabajando en factorías, camarera
de hoteles, meseros, camioneros, empleados domésticos y no sé en cuantas cosas
más… sean los que tengan que mantener a maestros, médicos, ingenieros, y cuanta
profesión exista en la tierra, simplemente porque sus queridos gobernantes no
les pagan lo que realmente todos ustedes merecen.
Quisiera equivocarme, pero me parece que nos utilizan, no somos
conquistadores queriendo cambiar espejitos por oro, somos también cubanos,
queremos lo mejor para ustedes, aunque no estamos en la misma mitad somos hijos
de la misma madre, Cuba.
Frank Cañizares
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